Maestro

Sobre mi:

Es de bien nacido ser agradecido.

Es difícil imaginar que, al finalizar la adolescencia, se nos exija tomar decisiones cruciales sobre nuestro futuro y definir lo que queremos hacer con nuestras vidas. Cumplir la mayoría de edad no nos otorga automáticamente la sabiduría ni la madurez necesarias para tomar estas decisiones. La sociedad ha establecido plazos que marcan el ritmo en el que deberíamos construir nuestra vida, pero la realidad es que cada persona necesita su propio tiempo, debido a la gran diversidad en la que todos estamos inmersos. Podríamos decir que somos los arquitectos de nuestra vida, pero esta afirmación no es del todo cierta. Hay experiencias, decisiones y personas que, en numerosas ocasiones, moldean nuestra forma de ser y estar.

Como podéis imaginar, elegí ser maestro por vocación. Es por ello que escribo estas líneas y he creado este pequeño rincón para compartir, crear y aprender junto a todos vosotros.